miércoles, 24 de febrero de 2016

LAS CIUDADES CRECEN DE LA MANO DEL BID Y FINDETER

CAROLINA BARCO, CONSULTORA DEL BID Y EXMINISTRA DE RELACIONES EXTERIORES DE COLOMBIA, HACE PARTE DEL EQUIPO DE EXPERTOS QUE ASESORA LA INICIATIVA CONOCIDA COMO CIUDADES EMERGENTES Y SOSTENIBLES (ICES) QUE SE EJECUTA EN VARIAS CIUDADES CON FINDETER.
EL CRECIMIENTO y desarrollo de las ciudades intermedias en Latinoamérica ha hecho imperativo pensar en estrategias que permitan una adecuada planeación y organización de estos territorios con el fin de facilitar a los ciudadanos el acceso a bienes públicos y hacer uso racional y sostenible de los recursos económicos y naturales.

Para lograr ese propósito, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ofrece asesoría técnica y cooperación orientada a ayudar a los gobiernos y a los ciudadanos de ciudades intermedias en cada país prestatario a pensar en proyectos para mejorar sus ciudades.

Carolina Barco, consultora del BID y exministra de Relaciones Exteriores de Colombia, hace parte del equipo de expertos que asesora esta iniciativa conocida como Ciudades Emergentes y Sostenibles (ICES).

Sus conocimientos sobre temas de urbanismo y desarrollo sostenible han sido claves para elaborar el programa e identificar proyectos alrededor del continente. En esta oportunidad, habló con Pensamiento Urbano y explicó cómo brinda esta asesoría y en qué forma ha contribuido al desarrollo del programa conocido en Colombia como Ciudades Emergentes Sostenibles y Competitivas.
PENSAMIENTO URBANO: ¿POR QUÉ SE CREÓ EL PROGRAMA DE CIUDADES EMERGENTES Y SOSTENIBLES?
CAROLINA BARCO: ICES provino de las discusiones de cambio climático que tuvieron lugar en Copenhague, en 2009 donde se concluyó que los efectos del cambio climático tienen graves consecuencias sobre las ciudades, haciéndolas vulnerables a factores como los cambios en el nivel del mar, las sequías e inundaciones. Se resaltó, adicionalmente, el papel fundamental de las ciudades en la emisión de gases de efecto invernadero que incide en el cambio climá- tico. Con esto en mente, el Banco se propuso crear un programa dirigido a trabajar las sinergias entre el desarrollo de las ciudades y el cambio climático para mitigar riesgos, apoyar la planeación de las ciudades y disminuir las emisiones.

América Latina es una de las regiones más urbanizadas y la tendencia a la urbanización continua. Por eso nos pareció importante contribuir a que este proceso se llevara a cabo de forma organizada y sostenible en las ciudades intermedias, que son las que más están creciendo económica y demográficamente.
P.U.: ¿CUÁL ES EL PROPÓSITO GENERAL DE LA INICIATIVA?
C.B.: Desde el principio se definió como objetivo trabajar con las ciudades intermedias que son las que cuentan con poblaciones de entre 100.000 y 1.000.000 de habitantes y que son las que presentarán las mayores tasas de crecimiento, por lo tanto se les denominó como ‘emergentes’. El propósito es aprovechar su crecimiento como una oportunidad para ofrecerles las herramientas y la visión necesaria para lograr un desarrollo más sostenible e incorporar nuestro conocimiento de este tema en acciones y proyectos que pueden mitigar o responder a los efectos del cambio climático.
P.U.: ¿CÓMO SE ESCOGIERON LAS CIUDADES EN CADA PAÍS?  
C.B.: Inicialmente, el compromiso de la iniciativa de ciudades emergentes y sostenibles (ICES) del BID era trabajar con una ciudad por país prestatario del BID. De las ciudades que cumplían con los parámetros de ‘ciudad emergente’ por sus características de crecimiento demográfico, económico y social, se escogía una ciudad por país entre las ciudades que expresaran interés y contaran con el beneplácito nacional. Sin embargo, Latinoamérica y el Caribe están integrados por países muy distintos, unos de menor extensión y población, y otros muy grandes. Por lo tanto las características de las ciudades podían variar inmensamente.

Por eso, en el caso de países como Brasil, Colombia, México y Argentina se mantuvo el parámetro demográfico y de crecimiento como principio fundamental de decisión. En Centroamérica y el Caribe trabajamos con las capitales o algunas de las ciudades secundarias.

Era esencial contar con el apoyo de los gobiernos nacionales y, sobre todo, de los locales. En este sentido era fundamental que el alcalde de la ciudad con la que íbamos a trabajar, nos mandara una carta expresando su interés y nombrando una persona interna de su gabinete con la que pudiéramos trabajar.
P.U.: ¿CUÁL FUE EL SIGUIENTE PASO LUEGO DE ESCOGER LAS CIUDADES? 
C.B.: Las ciudades se eligieron en cada país según los parámetros descritos anteriormente. Hace cinco años se identificó un conjunto de aproximadamente 170 ciudades. Una vez identificadas en cada país, se trabajaba con una de aquellas que hubiera expresado interés en trabajar con el BID hacia un crecimiento más sostenible.
P.U.: ¿CÓMO SE INCORPORA EL CONCEPTO DE SOSTENIBILIDAD EN EL PROCESO? 
C.B.: Hemos definido la sostenibilidad en términos de un desarrollo que mitigue y se adapte a los cambios resultantes del cambio climá- tico, que proteja el medioambiente y cree una ciudad de mayor calidad, inclusión y competitividad con una gobernabilidad efectiva y transparente, y unas finanzas sólidas. La sostenibilidad se construye en el tiempo y hay que fundamentarlo en el conocimiento, en la confianza y en hechos cumplidos que muestren que es un proceso factible, y que se construye con las decisiones y acciones de cada día. Los ciudadanos tienen que entender que la ciudad no es del alcalde o los concejales, sino de todos.

Debe existir un interés común para garantizar esa voluntad de llevar a cabo en el tiempo, de una administración a otra, los programas y proyectos que van construyendo una ciudad más sostenible, competitiva e incluyente.
P.U.: ¿QUÉ ACTIVIDADES PREVIAS REALIZAN EN LAS CIUDADES?
C.B.: Al inicio del trabajo se hacen estudios de adaptación, mitigación y huella urbana. Adicionalmente, se desarrolla un sistema de evaluación basado en unos 120 indicadores en tres áreas fundamentales: sostenibilidad ambiental y cambio climático; desarrollo urbano integral, y sostenibilidad fiscal y gobernabilidad.

Con esta información, es posible comparar rápidamente cada urbe con otras en la región para identificar las áreas prioritarias de actuación.
P. U.: ¿PARA QUÉ LES SIRVIÓ LA COMPARACIÓN?
C.B.: Esto fue importante porque se escogieron parámetros regionales de buen desempeño. No las estábamos comparando con Suecia ni Alemania, sino con las mejores de Latinoamérica para que pudieran ver qué tan alejadas estaban de otras que estuvieran manejando mejor una problemática común.

Los indicadores de cada ciudad se completan entre tres y seis meses, lo que nos permite contar con una visión de 360 grados de la situación general de la ciudad y llevar a cabo una priorización de las áreas más críticas de intervención. A partir de esa evaluación, se construye un plan de acción. Este incluye proyectos que se puedan llevar a cabo en un corto, mediano y largo plazo para que los alcaldes, durante su periodo, vean al-gunas obras en camino o terminadas y para construir la confianza de la ciudadanía para empujar y continuar con los diversos proyectos.
P.U.: ¿CÓMO EJECUTARON LOS PROYECTOS?
C.B.: Esta etapa fue muy intere-sante porque trabajamos con las municipalidades y los expertos del BID para definir los proyectos más apremiantes, pero también los más factibles. Es un trabajo técnico e interdisciplinario. Se pasó de visio-nes sectoriales a visiones integrales, como entender que sanear un río disminuye el riesgo de inundación, permite construir un parque, provee equipamientos como colegios y cen-tros de salud que requiera la ciudad. Son proyectos que inciden en la disminución de riesgo, en mayor ca-lidad y competitividad de la ciudad.

Nuestra meta era que en cada proyecto coincidieran varios equipos de trabajo para que se solucionaran diferentes problemáticas a la vez. Creo que ese fue uno de nuestros más grandes aportes, unificar el trabajo in-terdisciplinario para poder responder a temas de transporte, saneamiento y economía con un solo proyecto, y así generar soluciones integrales.
P.U.: ¿CÓMO FUE RECIBIDA LA METODOLOGÍA PROPUESTA POR EL BID PARA APOYAR EL DESARROLLO SOSTENIBLE DE LAS CIUDADES?
C.B.: En Colombia la gran ventaja es que pocos meses después de empezar el proyecto, le presentamos la metodología al presidente de Findeter, Luis Fernando Arboleda, quién se encontraba en el BID en unas reuniones. Le interesó acoger la metodología y utilizarla para hacer sus evaluaciones y trabajo con los municipios en el país. Se volvió un instrumento importante para el diálogo entre los municipios y Findeter.



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